El Monteverdi Choir y Nick Pritchard protagonistas de una ‘Pasión según san Juan’ para el recuerdo
La batuta de Peter Whelan se puso al frente del Monteverdi Choir y de los English Baroque Soloists para dirigir una versión memorable de la Pasión según san Juan de J.S. Bach. Junto a ellos, las voces del tenor Nick Pritchard, como Evangelista y de Konstantin Krimmel como Jesús; la gran soprano Julia Doyle, la mezzo Paula Murrihy y el barítono Malachy Frame, como Pilatos, completaron el elenco. Desde la retirada de Gardiner, los directores Dinis Sousa, Jonathan Sells —director titular del coro y que ya estuvo a cargo del primer álbum que grabara la formación con el sello SDG, tras un lapso de silencio discográfico— y Peter Whelan, una de las batutas principales invitadas, han seguido manteniendo la esencia y máxima exigencia interpretativa que avalaban la trayectoria de ambos conjuntos británicos
Cuando en marzo de 2024 coro y orquesta realizaban su gira de conciertos, ya sin Gardiner, Whelan fue la batuta escogida para dirigir en el Palau el oratorio Israel en Egipto, con un elenco vocal en el que también figuraban las voces de Nick Pritchard y Julia Doyle. El próximo día 10 de marzo, Peter Whelan llevará esta Pasión según San Juan a la iglesia de Saint Martin in the Fields, afianzado como una de las batutas renovadoras del repertorio barroco, cuya energía y entrega interpretativa ha recibido un sinfín de elogios. Y esta vivacidad imprimida en sus versiones, se hizo palpable en el coro inicial “Herr, unser Herrscher”, donde Whelan desplegó un tempo mordaz para adentrarnos sin dilación alguna, dentro de la tensión dramática que conlleva la narración del Evangelio. La entrada del coro, con una precisión impoluta, con un equilibrio entre las voces excepcional y una capacidad para desgranar todos entresijos armónicos, daban habida cuenta de esta calidad que sigue manteniendo tras el paso de los años.
Tal como sucedió con la entrada del coro, las primeras palabras del Evangelista, en la voz de Nick Pritchard, deslumbraron por la claridad de dicción, por entregarse desde este inicio al sentido dramático de la narración. Pritchard cantó todos los recitativos del Evangelista de memoria, además de afrontar también las arias y ariosos reservados al tenor. Su color de voz, timbre y proyección lo convierten en un Evangelista de referencia, como ya acreditó en la grabación realizada en 2021 y lanzada en 2022 por Deutsche Grammophon con el Monteverdi Choir y The English Baroque Soloists, dirigidos por Sir John Eliot Gardiner. Su canto siempre posee la implicación narrativa que requiere la sucesión de los hechos de la Pasión. Sus arias, con un memorable arioso “Mein Herz, in dem die ganze Welt”, desplegaron el justo punto de equilibrio para transmitir toda la emoción y contenido dramático que de ellas se desprende. Un Pritchard que estuvo de nuevo insuperable como Evangelista.
La voz liderística de Konstantin Krimmel (Jesús) fue de menos a más. Si bien un tanto errático en los recitativos iniciales, a partir del recitativo que enmarca el diálogo entre Jesús, Pilatos y la narración del Evangelista, “Auf daβ erfüllet würde das Wort”, desplegó una calidez en su canto bellísima en la expresión. El carácter introspectivo, la delicadeza con la que pronunciaba cada palabra, alcanzaron el punto culminante con el aria “Mein teurer Heiland”, acompañada por las emotivas intervenciones del coro.
El Coro Monteverdi estuvo intachable en una obra que conoce profundamente; de la fortaleza inicial fue inclinando su canto hacia una de las interpretaciones más emotivas que recordamos por su templanza del sublime “Ruht wohl” y del “Ach Herr, laβ dein lieb Engelein”. Cada intervención era un vivo ejemplo de claridad sonora, equilibrio, perfección en las entradas y un nivel expresivo del que siguen haciendo gala. Voces igualmente inspiradas las de la siempre impecable Julia Doyle —sublime ya desde el aria “Ich folge dir gleichfalls, mein Heiland”— desplegando un canto delicado, con un fiato controladísimo y unos piano de grandísima belleza. Doyle constataba que hoy por hoy es una de las voces más solventes en la interpretación de la música barroca. Idénticamente brilló la mezzosoprano Paula Murrihy; en su “Es ist vollbracht!” expuso un centro vocal de suma elegancia, un canto siempre contenido y adecuado al sentido de las palabras. Sensacional el Pilatos cantado por el barítono y miembro del coro Malachy Frame.
Por lo que respecta al apartado orquestal, sus veinticinco integrantes actuaron como verdaderos solistas: laúd, fagotes, oboes, violines… con la dirección de Whelan desde el clave. Su virtud estuvo en proporcionar un empaque adecuado con las voces para otorgar el justo sentido dramático a la sucesión de los hechos. La simbiosis entre voces y solistas orquestales fue absoluta, causa determinante para el nivel emocional que nos deparó la versión. Sus acompañamientos en las arias fueron insuperables, el bajo continuo de una precisión rítmica impoluta y la calidez del acompañamiento otorgada en los corales finales quedará para el recuerdo.
La dirección de Whelan fluctuó siempre acorde con el sentido de la narración. Su tendencia impetuosa inicial dio paso a momentos de una calidez absoluta, impregnándose del sentido de las palabras, del dramatismo, de la espiritualidad. Las voces del coro y de Nick Pritchard como Evangelista elevaron esta versión escuchada en el Palau al nivel de trascendencia que siempre debería alcanzar la interpretación de la Pasión según San Juande Bach.
Crítica Scherzo – 09/03/2026 / Lluís Trullén
(Fotos: Mario Wurzburger)
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