A diferencia del extraordinario Passion, en el que el tándem Gens-Bestion de Camboulas se había centrado en repertorio del xvi bien conocido, con Lully como eje, su nuevo trabajo discográfico nos invita a descubrir maravillas ocultas —o, al menos, muy escasamente visitadas— del petit siècle, con la inevitable incursión en Rameau.

En su breve duración, transita por cincuenta años de música protagonizada por reinas y más ampliamente, róles de baguette, que incluyen diosas y poderosas hechiceras con complejas personalidades, como Medea y Circé. Este es el universo en el que Véronique Gens brilla sin rival. Su soberana madurez vocal, unida a una expresividad exuberante, que no renuncia jamás a la elegancia, hacen de ella la grande dessus de nuestros tiempos. Algo que perciben por igual programadores y directores. Parecería que se pretenden apurar estos años dorados antes de que comience el inevitable declive para dejar memoria discográfica de su portentosa personalidad canora.

Aquí tenemos una fusión perfecta de novedad y dominio vocal, con muy relevantes intervenciones del coro y sustanciosos pasajes instrumentales. No es una simple selección de arias: escuchamos terribles invocaciones infernales —Medea en Medée et Jason (Salomon): DianaleStuck): Armida en Renaud (Desmarest)— dignos y airados sufrimientos amorosos —Érinice en Zoroastre, Fedra en Hippolyte et Arice (Rameau)—, junto a terremotos espectacular el que inicia el disco, procedente de Polyxène de Dauvergne—, danzas y deliciosos precioso sommeil de Montigny Gens da nuevamente una lección de cómo debe cantarse el barroco francés, con un rendimiento óptimo: se muestra más elegante que nunca y despliega un vibrato más contenido. Las prestaciones instrumentales y corales ravan a una altura elevadisima. Un disco fantástico de disfrute asegurado.

Crítica de la Revista Scherzo por Javier Sarría Pueyo – DISCO EXCEPCIONAL SCHERZO

Ir al contenido